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Abril
19
vie
2013
Isidro y los bolos

Tiene razón Isidro Caballero cuando denuncia -con muy buenos modales, porque es un hombre muy educado y prudente- que el Museo de los Bolos anda un tanto abandonado de la mano de los hombres. Buen ejemplo es que, junto a las fotografías que homenajean a algunas de las personas que más han destacado en el universo bolístico, pueden verse desde hace tiempo unas maquetas bélicas: cuarteles, tanques, barcos... que chocan frontalmente con el resto del contenido del museo. Ése no es su sitio. Las maquetas, muy guapas, por cierto, no deben estar ahí, por muy amigo de fulanito que sea su autor (si es que están allá por eso, que es lo que suele suceder en estos casos). El de los Bolos es un museo pequeño, humilde, pero muy digno. Merece una visita, merece ser conocido, merece estar anunciado en las carreteras, merece atención. Los bolos fueron algo así como el deporte nacional de este pequeño país del Norte. Nuestro deber es cuidarlos y preservarlos para las generaciones futuras. Así sea.

Fuente: La Nueva España - Ramón Díaz
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