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Mayo
3
vie
2013
«Hay que buscar nuevas fórmulas de gestión para reinventar, consolidar y preservar el Museo»
ISIDRO CABALLERO SARDINA, director del Museo de los Bolos de Panes

Isidro Caballero Sardina (Panes, 1951) no se anda con miramientos a la hora de calificar a los bolos como la auténtica Cultura asturiana

La misma pasión que utiliza este profesor y entrenador de fútbol para defender el deporte autóctono la emplea para proteger el Museo de los Bolos de Panes, una instalación única en España que él mismo ayudó a fundar desde su presidencia en la Asociación Pico Pellamellera. Necesarias son la voces de auxilio a este centro cultural, pues recién cumplidos sus primeros diez años de vida, parece haber perdido parte de las expectativas con las que fue creado. Caballero Sardina, sin embargo, sigue creyendo en sus objetivos y en su utilidad para el Valle Bajo y para Asturias

Por ello, apuesta por «reiniciar el proyecto» y por un cambio en el modelo de gestión que garantice su supervivencia

El Oriente de Asturias.- ¿Qué representa el Museo de los Bolos para el Valle Bajo y para el deporte en sí? Isidro Caballero Sardina.- El Museo nos permite saber mejor de dónde venimos y reconocer a tantos su ilusión y trabajo. En su día aportó a Panes, gracias a la impagable generosidad de Cecilio F. Testón quien lo diseñó, un edificio inspirado en un neoestilo montañés propio de la zona que surgió en los años veinte, de mucha influencia indiana, que trata de armonizar con todo el entorno, con equilibrio y sentido común, y que, sin ninguna duda, realza una zona muy significativa del pueblo y que la enriquece. Junto con los Premios «Pico Peñamellera», representa la legitimación de Panes como capital de los Bolos de Asturias. Para toda la familia de los bolos, supone también la divulgación y reivindicación pública de un patrimonio poco valorado y reconocido que tiene que estar permanentemente reivindicándose porque ha perdido mucha popularidad. Legitima, así mismo, el viejo anhelo de la familia bolística de que su práctica, juego, deporte o todo a la vez sea considerado Cultura

EOA.- ¿Qué importancia tiene para la sociedad y para la cultura de la zona y de Asturias? ICS.- La dimensión histórica y estética del Museo es auténtica Cultura asturiana, que es mucho más que folclore. Un capítulo especial lo forma el compromiso pendiente con los asturianos en la emigración, cuyo principal icono han sido los bolos y que tendremos que afrontar con la mayor generosidad y respeto. Desde el aspecto deportivo, quizás permita, al menos, a algunas modalidades, permanecer en el tiempo, si llegan a alcanzar cierto grado de deportivización

Es el peaje que tenemos que pagar para que el futuro de los bolos sea menos incierto

EOA.- ¿Qué es lo más destacado, a su entender, del contenido del Museo? ICS.- De las cinco áreas en las que se divide el Museo, sobresale el apartado 3 donde están representadas las 14 modalidades de bolos que aún se conservan en Asturias

Allí se recoge el legado bolístico con absoluto rigor: bolos y bolas de la modalidad, campo de juego, normas de la modalidad, gesto técnico de lanzamiento y una serie de fotografías. Un patrimonio que hoy ya está en vías de desaparición, sobre todo, en las modalidades más localizadas

En el área 4 se recoge la evolución de la cultura bolística: la aparición del reglamento, la federación, las peñas, los torneos..

El Museo, en su área 5, trata de homenajear a los que supieron transmitir y conservar la práctica de nuestro juego más tradicional: jugadores, mecenas, directivos, aficionados, taberneros, periodistas, simpatizantes…sentando las bases para su difusión en el futuro. Dicho apartado necesita urgentemente que al lado de los protagonistas, algunos muy conocidos y admirados, figure una reseña de cada uno de ellos

EOA.- ¿Qué parte de la historia de los bolos en Asturias alberga el Museo? ICS.- El Museo conserva el primer documento histórico del juego de los Bolos en Asturias de 1495 y que tiene como escenario el Parque de San Francisco, a las afueras de Oviedo, cedido por el Archivo General de Simancas. También un documento histórico de la familia Colosía de Panes sobre «pleitos y asuntos de Don Toribio de Colosía, vecino de Merodio», de 1650, en donde ya se hace referencia a la bolera de Alevia. Además está la bolera de La Plaza de Panes, construída en 1935, una de las pocas de Asturias que se conservan en el mismo lugar de esa época y que es la primera bolera municipal del concejo (había otras construidas por los indianos y taberneros) que se puede considerar como tal por estar delimitada con paredillas

EOA.- ¿Afecta la crisis económica a la viabilidad del centro? ICS.- En el Museo a día de hoy tiene plena viabilidad porque no tiene cargas insalvables y tiene un mantenimiento asumible a pesar de la crisis

EOA.- Después de 10 años de vida, ¿que tendría que cambiar o mejorarse para que este centro cultural siguiera siendo útil? ICS.- El Museo, como cualquier otra iniciativa, siempre puede comenzar de nuevo pero aportando algo más, o algo distinto. Por ejemplo, un deseo mayor de abrirse y dialogar, unas señalizaciones adecuadas que hagan de «estrellas» para poder llegar hasta él; o una nueva fórmula de gestión que permita, sin perder la titularidad, ir hacia un modelo jurídico de formación privada que posibilite entrar en conexión con empresas, instituciones, particulares que en un momento determinado quieran colaborar

EOA.- ¿De qué manera podría enriquecerse el contenido de la instalación? ICS.- Creo que el Museo podría enriquecerse de muchas maneras más: ampliando los fondos, integrándolo más en el concejo, en Asturias, en la familia bolística, organizando actividades, abriéndose más a instituciones, a personas… EOA.- ¿Tiene el Museo, por tanto, perspectivas de futuro? ICS.- Todo proyecto puede reiniciarse infinitas veces; pero nos convendría despertar, no vaya a ser que otros piensen que desde Peñamellera no queremos ni sabemos sacar adelante este proyecto y perdamos un nuevo tren por pocos vagones que pueda tener. El Ayuntamiento, actual titular y gestor del Museo, debe buscar fórmulas de gestión nuevas que así lo permitan. Hay ilusión por reinventar el Museo, por consolidarlo, por perseverarlo. Tenemos que rematar este proyecto para que toda esa ilusión, paciencia y trabajo llevado a cabo durante estos años (estamos en esto desde 1994) no corra el riesgo de perderse gratuitamente

Hay que agradecer al Ayuntamiento de Peñamellera Baja y a la Consejería de Cultura su esfuerzo para que esta instalación sea una realidad desde hace diez, aunque a veces es frustrante para quienes pensamos que nuestro Valle debería tener un museo con mejor gestión, más integrado, más divulgado. En una palabra, más activo. ¿Y quién sacará el conejo de la chistera?. Yo sigo apostando al 1 fijo a favor del Museo

Fernando Martínez Mancebo

Fuente: El Oriente de Asturias - Fernando Martínez Mancebo
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