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Junio
7
sab
2014
La Estela Bolística de los XXPremios "Pico Peñamellera"
Cerámica de la Estela Bolística

Cumplimos veinte años y aunque a veces digamos que no son nada glosando la frase de Gardel, la realidad es que, aunque el tiempo pasa rápido, veinte años sí son importantes en la vida de una persona, de un pueblo o de cualquier institución.
Es un buen motivo para estar alegres y, saborear lo que hicimos en este tiempo y no fijarse demasiado en lo que no hicimos. En estos casos siempre me acuerdo del profesor Julián Marías, ya fallecido, que solía decir que cuando se vuelve a reflexionar sobre una parte de la vida no debemos fijarnos solo en lo hecho, sino también, en lo que no se ha hecho pero se ha deseado e intentado hacer.
La verdad es que cuando echo la vista atrás veo más trayectoria que ocurrencias y me da la impresión de haber sido coherentes con nuestros principales objetivos que no eran otros, que apoyar y defender el juego de los bolos intentando estimular su prestigio y el relevo generacional, y que en nuestro concejo además de por su aspecto lúdico y deportivo brilla por su aspecto cultural y social y por ser parte de esa identidad sustancial que nos gustaría que se conservara siempre y formara parte de eso que tenemos la obligación de legar a las generaciones futuras.
Hemos sido perseverantes y aunque la perseverancia es barata, a veces es ardua y trabajosa. Ella nos ha permitido realizar algunos sueños que fueron posibles, y otros imposibles, los dejamos para mejores oportunidades, porque siempre tenemos la obligación de persistir cuando creemos en algo y por supuesto de seguir teniendo sueños posibles e imposibles, y seríamos muy desagradecidos sino dijéramos que contamos con muchas insti¬tuciones que nos ayudaron, empezando por nuestro Ayuntamiento, y también muchas personas: aficionados, amigos, vecinos, conocidos, incluso gente que pasaba por allí.
A veces hemos dicho lo que creíamos nuestra verdad que no solamente es un derecho sino que también debería ser un deber, pero eso no es ir en contra de nadie, sino proclamar la amigable decla¬ración de que existe otra manera de hacer las cosas, además, a partir de cierta edad uno aprende a dejar en paz a los necios.
A pesar de que el juego de los bolos es recibido con poco entusiasmo por los niños/as hemos querido presentárselo como un juego que hoy también puede" molar" -esfuerzo que somos conscientes que no solo hicimos nosotros- y como un regalo de anteriores generaciones: como la escuela, el campo de fútbol, el consultorio médico, el parque, el área recreativa, la biblioteca, el polideportivo, el museo... por tanto tienen que saber que ese regalo que reciben de anteriores generaciones hay que mantenerlo y conservarlo.
Yo sé que hoy estamos en un contexto social que los estudiosos definen como líquido porque aquellos principios, prácticas, juegos, hábitos, conocimientos... que se transmitían de una generación a otra con seguridad hoy se han vuelto volátiles, efímeros, de dudosa validez. Todo es líquido y fluye. Y como la velocidad del cambio es tan grande, quizás ya superadas otras etapas, estemos en la fase gaseosa donde se hayan difuminado can¬tidad de referentes. Eso no quita para que muchos, o algunos, pensemos que deberíamos volver a construir con hormigón y dejar el plástico biodegradable para rescatar determinadas costumbres y tradiciones y por supuesto muchos valores que de niños y jóvenes aprendimos en la bolera. Eso no es estar en contra del progreso, que no lo estamos y así lo he expuesto muchas veces: los bolos necesitan aire fresco y renovación y más cosas; es simplemente reencontrarnos con nuestras raíces y con los propios criterios y convicciones, aunque vayamos contra corriente y no venda en esta" era" de lo políticamente correcto, o en la que lo nuevo es lo único que vale, sobre todo, por ser nuevo.
Dejo para el final mi reconocimiento sincero al Ayuntamiento de Peñamellera Baja por su iniciativa de llevar a cabo con motivo de este XX Aniversario de los Premios "Pico Peñamellera" la valiente decisión de realizar en honor de los ga-lardonados con los Premios hasta el mo¬mento y, por supuesto con vocación de continuidad, de un itinerario semiurbano, que llevará el nombre de Estela Bolística, y que partiendo del Museo de los Bolos llegue hasta el Arboretum por el barrio de San Roque para seguir por el camino en dirección al campo de fútbol.
Con ella el Ayuntamiento demuestra estar convencido de que el juego de los bolos es un patrimonio que pudiera estar como decía el gran Modesto González
Cobas, de otros aspectos de nuestra cultura, "olvidado pero no perdido" y de la importancia que para esa cultura asturiana tiene este singular patrimonio, y por tanto proyecta una nueva actuación de servicio público a la sociedad asturiana como un día ya lo hiciera creando el Museo de los Bolos de Asturias.
Esta Estela Bolística, en la que nuestro Cronista Oficial y tantas cosa más... tiene una destacadísima colaboración me pa¬rece original, singular y emblemática, que sin duda favorece la iniciativa del Concejo, quiere ser una señal más que reivindique nuestro pasado bolístico, no importa la reiteración pues la repetición sigue siendo una espléndida pedagogía, y reconocer el trabajo de tantos que hicieron posible que hoy podamos dis¬frutar de esa reliquia que es el juego de los bolos. Constará en principio de veinte puntos, en cada uno de los cuales irá un abedul, ese árbol cuya madera protagoniza el inconfundible retinglar de nuestros bolos y un monolito en cerámica recordando los premiados en cada una de las veinte ediciones realizadas hasta el momento.
De alguna forma esta iniciativa saca el Museo a la calle y es, sin duda, un cartel publicitario del mismo, así como un elemento divulgativo de los Premios "Pico Peñamellera" y de su filosofía, a la vez que damos un sitio de honor en nuestro con¬cejo a aquellos que un día decidimos concederles el icono más representativo que tenemos.
Debe ser un orgullo para todos los asturianos y cántabros y especialmente para los peñamelleranos, pues va a realzar a los protagonistas de una de las actividades más ligadas a ambas comunidades y de paso puede servir para dinamizar nuestro pueblo pues su reclamo siempre va a favorecer que alguna persona se quede a comer, tomen un refresco o compren algo en alguno de nuestros comercios.

Fuente: Asociación Pico Peñamellera - Isidro Caballero Sardina Presidente de la Asociación "Pico Peñamellera"
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