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Octubre
14
mar
2014
Miriam Velarde, orgullo del bolo palma oriental
Reflexiones a cuenta del segundo puesto de la jugadora peñamellerana en el Campeonato de España
Isidro Caballero, Presidente de la Asociación Pico Peñamellera

Hace ya varias semanas mes que Miriam Velarde (Panes 07-06-91)se proclamó subcampeona de España de bolo-palma en la categoría de féminas (léase chicas) en la bolera de Barros, Los Corrales de Buelna, Cantabria. Ante este hecho, que me alegra mucho y que me parece muy alentador para los que seguimos teniendo la ilusión de que el bolo palma se siga manteniendo en nuestra pequeña comarca oriental con la mayor cota de dignidad, me apetecía escribir algunas cosas.

Excelente actuación de nuestra protagonista, para alegría de todos los vecinos de la comarca que estuvimos presentes disfrutando mucho de sus siempre trabajadas tiradas. Lo dio todo, y si al final no pudo ganar (sólo por dos bolos a la mejor jugadora cántabra en la actualidad, Judit Bueno), estuvimos muy a gusto acompañándola porque sentimos nuestro orgullo muy bien representado. Su segundo puesto constituye una auténtica gesta y contribuye a agrandar un poco más el palmarés colectivo de podios obtenidos a nivel individual por nuestros mejores jugadores a lo largo de nuestra historia bolística en un campeonato de España absoluto. Antonio Sánchez lo hizo como segundo en 1954, Benito Fernández Enterría "El Rapaz de Alles" lo hizo en 1966 y en 1971, en ambas ocasiones como campeón; Rodrigo Núñez en 1997 como subcampeón y en 1992 y 1998 como tercero; Ico Núñez lo hizo como tercero en 2004; Miriam Velarde en 2009 como campeona femenina y en esta ocasión nuevamente como segunda.

Aprovecho también para puntualizar que Miriam Velarde ya fue campeona de España, como queda reflejado (Sarón, año 2009), en un campeonato totalmente legal pero en el que faltaron, por razones en las que aquí no quiero entrar, las jugadoras cántabras . El éxito debe expresar siempre el mérito y aquí el mérito pudo quedar en entredicho; por eso Miriam siempre asumió a contrapelo el desenlace de ese campeonato y ni siquiera se planteó al año siguiente defender el título.

Con su actitud dejó claro su estilo, que suele mostrar con claridad la manera de ser de cada uno. A ella le alcanzaba con jugar a los bolos, no tenía prisa para nada, quería ir creciendo poco a poco y en último caso le bastaba eso que aconseja ese gran entrenador de baloncesto y estupendo pedagogo que es Pepu Hernández: "que los/las jóvenes no solo tienen que aprender a ganar, sino saber conseguir pequeños logros que aportan grandes momentos de felicidad". Pero todo ello Miriam lo quería hacer con las mejores.

En estos últimos años Miriam, como Juan Gaviota en el libro de Richard Bach, ha trabajado por su superación, y como el protagonista del libro, a pesar de las dificultades, ha logrado ponerse en el camino de cumplir ciertos sueños. Ha conseguido ir creciendo gradualmente y con tan poco ruido que muchos no se dieron cuenta hasta este año de sus progresos, aunque algunas cosas ya venían de atrás. Hoy está entre las mejores jugadoras del circuito femenino cántabro de bolo palma, del cual ha sido la ganadora en este año 2014. Incluso ha superado con éxito ese tiempo de asimilación que siempre se necesita para integrarse en la élite de cualquier actividad.

De cara al año próximo ya ha adquirido el compromiso de liderar el relevo generacional de la P. B. de Mazcuerras Viveros Escalante, en donde tendrá el reto de dejar constancia de sus cualidades de liderazgo, y a nivel individual de buscar los estímulos eficaces para desarrollar esta actividad. Y también mejorar algunos detalles.

Y de momento no quiero entrar en sus posibilidades de contribuir al impulso de la categoría femenina en nuestra zona y otras muchas actividades que lleva haciendo desde hace años.

Actualmente es con Benito Fernández Llamazares e Ico Núñez la principal embajadora del orgullo bolístico de nuestra comarca. Y llegados a este punto yo me preguntaría: "¿Y qué es el orgullo bolístico de nuestra comarca?" Pues en primer lugar la dignidad de nuestra historia bolística, la ilusión y los sueños de tantos que nos precedieron, de los cuales todavía hay algunos que acuden a las boleras; la defensa de muchos valores que aprendimos también en la bolera (caballerosidad, deportividad, ética, esfuerzo, cordialidad, respeto, juego limpio?), quizás valores antiguos, pero valores eternos; la dimensión del juego como manifestación de fiesta y nobleza, así como su dimensión de expresión artística propia de nuestra tierra?

Por último, cualquier deportista sabe, aunque no sea profesional, que el éxito nunca es el final del camino, sino subir un peldaño para afrontar con garantías la siguiente conquista. Es en esa dirección en donde Miriam deberá poner todo su entusiasmo.

Fuente: La Nueva España - Isidro Caballero Sardina
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