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Noviembre
17
dom
2013
Adiós a modesto cabello

Modesto Cabello, exjugador de bolos cántabro, ha fallecido. Su vida se apagó el pasado 9 de Noviembre a los 91 años en Santander, la ciudad que le aplaudió tantas gestas y le reconoció en muchas ocasiones como ‘ el campeonísimo’.
El historial deportivo y humano de Cabello daría para muchos renglones. Yo en estas líneas quisiera reseñar solamente algunas de las dimensiones más sobresalientes, bajo mi opinión, y dejar constancia de su relación con nuestra comarca oriental y algunos de sus personajes.
No me voy a detener en describirlo como jugador que fue casi la perfección, el milagro; ni su palmarés (extraordinario), ni sus distinciones (salvo la que le hemos concedido en Asturias) entre las que se encuentran las más prestigiosas del mundo de los bolos como: el Cinturón de Oro y Brillantes de la Federación Española de Bolos, que solo poseía él.
De todas formas, Modesto no fue solo el típico practicante de un deporte en el que sobresalió llegando a tener su momento efímero de gloria, si no un personaje que iba adquiriendo relevancia a medida que iba transcurriendo su trayectoria vital. Cabello fue bastante más que un jugador de bolos.
Fue un hombre incómodo que no aceptaba imposiciones. Firmó importantes publicaciones, opinó en foros, escribió en la prensa, no comulgó con ruedas de molino. Fue de esas personas con las que se podía estar o no de acuerdo, pero que no había que dejar de escuchar. Hablaba, sobre todo, para que no se oyera solo a los que hablan y no dicen nada.
Su relación con nuestra comarca oriental estuvo marcada fundamentalmente por su nexo con Senén González Guerra, peñamellerano de Alles y residente en México, quien como gran aficionado, jugador y admirador de Cabello, contactó con él en 1948 y le propuso jugar de compañeros los concursos tradicionales de los pueblos, tanto de la Montaña como de nuestra comarca. Cabello aceptó gustoso y gracias a ello recorrería con Senén durante varios años todas nuestras boleras en tiempos en que todavía los bolos de nuestros pueblos tenían vitalidad y en los que los grandes jugadores montañeses solo venían a los concursos más importantes.
La Borbolla, Boquerizo, Noriega, Villanueva, Panes, Abándames, Mier, Alles, Ruenes, Robriguero, Suarías, Cimiano, El Mazo, Pimiango, Colombres, El Peral, Buelna, Pendueles, Andrín, Cué, Purón, La Pereda, Parres, Pancar, Porrúa, Posada, Celorio, Poo o Llanes... fueron escenario de grandes tardes de bolos a cargo de Senén y Cabello, tanto en concursos como en desafíos. Cabello llega a decir en su libro ‘Mi paso por los Bolos’ que «jugar a los bolos con Senén fue de lo mejor que me pasó en mi vida».
Más tarde, en 1967, –ya fallecido Senén en 1963– se integra junto con la familia del fallecido y Benito Fernández, ‘El Rapaz de Alles’, y su familia, en la organización anual del Memorial que durante 45 años recordó la memoria de ese gran mecenas bolístico nacido en la capital del ‘Cuetu Altu’.
Cabello, aunque no jugó apenas las grandes competiciones que se celebraron en la comarca oriental, pues solo participó en el Campeonato de España de Primera Categoría de 1954 celebrado en Llanes,– donde quedaba el cuarto– pero estuvo ausente en los grandes Campeonatos Nacionales Individuales organizados por la P.B. Miguel Purón de Noriega (1970 -1975), volvió muchas veces por nuestras boleras con ‘La Partidona’ (Salas, Ramiro, Escalante y él) a la llamada de Pepe ‘Toluca’, en aquélla competición en Abándames en los años 70 con un lleno memorable que bloqueó los accesos al pueblo y que a la postre ganó Linares, aunque quizás Cabello era el espada con más caché. Y ya en solitario, todavía ganó el Trofeo Miguel Purón en 1976, en una final inolvidable con Quintana, y en 1983 hace lo propio en San Cipriano en Panes con 61 años, aunque no logra superar el récord de 164 bolos que tenía en La Plaza (Panes) desde 1956.
En el año 1998, en reconocimiento a su trayectoria como jugador y más cosas reflejadas en estas líneas, el Jurado convocado por la Asociación ‘Pico Peñamellera’ le concede el Premio ‘Pico Peñamellera’ en su cuarta edición . Fue el primer jugador cántabro reconocido con este singular galardón y un colaborador excepcional del mismo hasta su fallecimiento, destacando su presencia junto a su mujer, Conchita, en el Premio de 1999 entregado a Enrique Posada Trespalacios ‘Posturas’, su admirador más acreditado en el cuerno oriental de Asturias.
En los últimos años en que tuve la oportunidad de conocerlo, nunca vi al Cabello ocasionalmente arrogante e irascible del que alguna vez había oído hablar y sí pude apreciar el trato agradable, la conversación sensata, aguda y apacible con él. Quizás ese peregrinaje de tantos años por los corros de los pueblos de Cantabria y Asturias le dio también la sabiduría para entrar en la leyenda con todos los honores. Cabello deja firmada una hoja de servicios impecable. Gracias Modesto.

Fuente: El Comercio - Isidro Caballero Sardina
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