Con motivo de la celebración del II Memorial Enrique Posada, «Posturas», Isidro Caballero me invitó la semana pasada a participar en un acto de reconocimiento a esta figura del bolo palma de nuestra comarca (q.e.p.d) en Robriguero, su pueblo natal; lugar en el que residió durante gran parte de su vida, y en el que falleció rodeado de los suyos el, para muchos de nosotros, muy apreciado señor.
Señor en muchos aspectos de su existencia, pues como tal se portó al menos todas las veces que coincidimos, que algunas fueron. Nuestra familia, los Núñez de Pancar y mi propia familia —Loles, Ofelia e Ico— le recordamos siempre con cariño.
Anécdotas hay muchas pero, particularmente, una quizá poco conocida pero que debe se recordada.
No estoy seguro de la fecha, pero sucedió un verano, allá por la década de los 70. En Pancar —en la Marina de Llanes— organizamos un concurso de bolos e invitamos —faltaría más— a Enrique (padre). Enriquito ya había fallecido. El hombre, nuestro entrañable «Posturas », no encontró quien lo llevará en coche —no era fácil entonces— y por la noche del día anterior al concurso metió tres bolas de teju en un sacu y subió, posiblemente por Liño, al Cuera; de allí bajó a Purón y, por la vía del tren, llegó a Pancar a la hora convenida. Allí se lavó en una de las fuentes del pueblo, desayunó convenientemente en el bar El Retiro, tomó «aquello», echó cuatro carreras —para soltar músculos— y jugó. Aquel día, además, jugó muy bien el «condenao». No ganó, pero participó.
Después de los actos protocolarios le dijimos «Enrique, si no encontrasti quién te trajera, no hubiera pasau nada, lo hubiéramos entendidu». Él contestó: «faltaría más, ¡a mis amigos de Pancar no los dejo yo colgaos!, ¡vaya lección que nos dio!
En estos tiempos revueltos que corren en la familia bolística, falta gente como Enrique, Enriquito y algunos más. Que los que tienen responsabilidades delegadas de todos nosotros reflexionen y asuman que, con invitación o sin ella, una veces se gana y otras se pierde. Que no enrarezcan un ambiente que siempre fue cordial. Los «paletos» no son necesariamente de pueblu.
José Antonio Núñez Martín, Amigo de Enrique
Robriguero 26 de julio de 2009
Texto de José Antonio Núñez Martín leído por Jose Manuel Melero en la bolera de Robriguero
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