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Octubre
30
jue
2008
Ruenes, paisaje y arte
Myriam de Liniers, en la casona de Ruenes, donde abre Tresendín Talleres de Arte. rebeca aja

Tresendín Talleres de Arte inaugura con un taller de fotomontaje su actividad en la localidad peñamellerana

Tresendín Talleres de Arte es una apuesta por abrir el arte a cualquier espacio, a espacios abiertos y naturales. También rurales porque, aunque parezca chocante su ubicación en una zona del extremo oriental castigada por el despoblamiento, la ausencia de iniciativas culturales y la alicaída actividad agroganadera, esta iniciativa privada cree en la necesidad de «descentralizar» el arte.

Una artista santanderina, Fresia Puente, y una comisaria de exposiciones y experta en gestión cultural y creación de talleres a nivel nacional e internacional, la madrileña Myriam de Liniers, han aliado su dedicación al arte y su debilidad por los paisajes y el reposo rural para abrir un espacio para la convivencia y la formación de artistas en un entorno natural, el pequeño pueblo de Ruenes (Peñamellera Alta), a los pies del paisaje protegido de la Sierra del Cuera.

Un nuevo proyecto artístico en Asturias, el segundo de estas características, ya que Tresendín Talleres de Arte sigue la línea abierta por el artista asturiano Cuco Suárez (impulsor de Arte Ladines, en el concejo de Sobrescobio), tal y como apunta la propia Myriam de Liniers comentando la buena relación de amistad que mantiene con Suárez y que se traducirá en una futura visita de éste a Ruenes.

Pero antes toca abrir las puertas de la casona que Puente y de Liniers compraron, hace dos años, a una familia indiana y jugar la baza que brinda el paisaje de la zona y la amplia finca con bosque autóctono que rodea la vivienda tradicional. Y esas puertas se abren mañana, viernes, con el inicio del primero de los talleres previstos, el fotomontaje digital e imagen contemporánea a cargo del reconocido artista andaluz afincado en Madrid, Manuel Rufo. Tres días intensivos de curso porque el taller de arte ofrece alojamiento con la idea de compartir y convivir en un espacio sosegado.

«Convivir es algo fundamental para crear», asegura la comisaria, «tres días de generar una cosa fundamental para cualquier persona que le interese el arte, la inquietud». Pero el aprendizaje no se termina con el taller. La idea es que los alumnos dispongan de un plazo de unos tres meses para crear sus propios proyectos que, posteriormente, puedan ser expuestos en una muestra abierta al público. Y este último aspecto, el de acercar a lugareños, foráneos y, en definitiva, a todas las personas interesadas en el arte, lo que se cuece dentro del taller durante cada curso es otra de las bazas que quiere jugar esta iniciativa artística. Por eso, este mismo sábado, a las 19.30 horas, será el propio Manuel Rufo quien muestre su trayectoria profesional en un acto público en el telecentro de Ruenes.

Myriam de Liniers está convencida de la buena acogida de Tresendín Talleres de Arte, empezando por la propia convivencia con la gente del pueblo. «Es interesante que haya otras posibilidades e iniciativas», comenta; «en diferentes partes de España se hace Land Art, arte y naturaleza, en zonas absolutamente rurales y es otra propuesta que queremos hacer aquí, artistas que trabajen con la naturaleza». Y relata que la gente de los pueblos la primera vez lo ve expectante, la segunda participan todos y la tercera todos ya saben lo que está pasando. Se genera, así, una relación «a dos bandas» que ha podido comprobar a lo largo de sus 26 años de experiencia profesional dentro y fuera de España.

Myriam de Liniers afloja su ritmo de trabajo y se traslada de Madrid a Ruenes para sacar adelante, junto con Fresia Puente, talleres que aborden diferentes disciplinas artísticas con una propuesta «no sólo de arte con mayúsculas» sino también con cabida para otro tipo de arte como el culinario a través de talleres de cocina tradicional o talleres «para nutrir la mente». En esta arrancada está previsto un curso dedicado a las músicas tradicionales con Eliseo Parra y otro de novela negra con Juan Madrid, explica Myriam de Liniers.

Tresendín Talleres de Arte toma su nombre del barrio en el que se ubica. El nombre es difícil, pero va a ser, también, cautivador. Al menos, así lo aventura una de sus promotoras aludiendo al significado, «más allá del final». Pues allí puede estar el arte de convivir para dar rienda suelta a la creatividad con el sosegado paisaje rural como aliado.

Fuente: La Nueva España - Rebeca Aja
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