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Mayo
3
dom
2009
Peñamelleras, 120 años de independencia
Los alcaldes de Peñamellera Alta y Baja se dan la mano en Abándanes, sede durante años de su ayuntamiento. / NEL ACEBAL

Las malas comunicaciones y los enfrentamientos políticos provocan la segregación de Peñamellera Alta y Baja en el año 1889

La orografía, las malas comunicaciones, los enfrentamientos políticos, el ambiente en el que se sumerge el país en el siglo XIX y hasta la enorme nevada de 1888, que provocó cuantiosos daños en la región y dejó sin provisiones a buena parte de los habitantes del valle de Peñamellera, marcaron la historia de sus pueblos y la segregación definitiva de Peñamellera Alta y Peñamellera Baja hace ahora 120 años.
La historia la recoge Luis Antonio Pueyo Mateo en la obra 'Retablo de una memoria. El valle Bajo de Peñamellera 1889-1939', donde insiste en la importancia de entender las peculiaridades políticas de la época y de imaginarse las dificultades económicas del momento para comprender aquel hito histórico que dividió administrativamente los dos municipios, aunque nunca socialmente, ya que desde entonces y hasta la actualidad han mantenido un nexo de unión continuo y colaboraciones para el interés común.
La historia de ambos concejos, inicialmente separados y enmarcados en la diputación provincial de Santander, comienza tras la aprobación de las Cortes de Cádiz, pero su independencia no llegaría a un año. La redacción del Manifiesto de los Persas supuso la supresión de las Cortes, las Diputaciones Provinciales y los Ayuntamientos constitucionales, restableciéndose los antiguos fueros.
En este ambiente político comienzan los enfrentamientos entre Alles, Abándames y Panes por la reorganización administrativa de los valles al tiempo que se vislumbra un desarrollo totalmente desigual del valle como consecuencia de la construcción de la carretera de Palencia a Tinamayor, que provoca el crecimiento comercial de Panes.
Con el nuevo trienio constitucional, de 1820 a 1823, vuelven a crearse los ayuntamientos de Peñamellera Alta y Baja pero las diferencias políticas y económicas, y las dificultades orográficas y de comunicación de la época, generan incluso que el entonces regidor de Abándames, Manuel García Lamadrid, solicite en Santander la división de Peñamellera Baja en dos ayuntamientos, con capitalidad en Panes y Abándames, uno a cada lado del río por ser éste intransitable en invierno.
El resto de los regidores de los pueblos de Peñamellera Baja rechazan esa separación aunque proponen dividir el concejo entre Panes y Siejo, integrándose en este último Abándames, La Ribera, Alevia y Narganes. En 1822, la Diputación creará el Ayuntamiento de Abándames que, no incluiría Alevia, pero sí Robriguero, Cuñaba y Bores. Un año más tarde, con la invasión francesa, desaparecerían los tres ayuntamientos.
Bajo el reinado de María Cristina de Borbón, en 1833 se aprueba la división territorial que hoy conocemos y que integra a Ribadedeva y Peñamellera, esta vez unida y con la capital en Abándames, en la entonces llamada provincia de Oviedo. Fueron tiempos difíciles no ajenos al fenómeno del caciquismo y protagonizados por una confusión y desorganización que obligó al Gobierno asturiano a enviar en dos ocasiones a un delegado para liquidar cuentas y recuperar el orden en el municipio.
En este ambiente se entiende que en 1888 la junta de notables y mayores contribuyentes de los ocho pueblos de Peñamellera Alta -y más tarde los vecinos en general- solicitaran segregarse del Ayuntamiento existente para independizarse bajo la denominación del Valle Alto de Peñamellera. En su petición argumentan las malas comunicaciones entre los dos valles, los continuos enfrentamientos políticos y el desarrollo desigual entre un valle y otro.
De forma paralela, comienza la lucha por la capitalidad entre Abándames y Panes donde juega un papel importante la nevada de 1888 que originó una catástrofe sin precedentes en la zona, aniquilando cosechas y provocando la desaparición de fincas rústicas, unas arrastradas por las crecidas y otras derruidas por las avalanchas de nieve. Uno de los inmuebles afectados resultó ser la casa consistorial de Abándames, siendo la excusa perfecta para que el entonces alcalde de Peñamellera, José B. Díaz, acordara trasladar la documentación del ayuntamiento a Panes. «Por ser de utilidad y conveniencia general, porque el pueblo de Panes está en el centro del concejo, porque es el de mayor número de habitantes y concentra los únicos 20 comercios incritos», alegaba. Este acuerdo, suscrito en ausencia de varios concejales, generó gran polémica y obligó a intervenir a la Comisión Provincial y al Gobierno Provincial para que, finalmente, el Ministerio de Gobernación dejara sin efecto el traslado de la capitalidad volviendo ésta a Abándames.
Mientras tanto, la petición de segregación del Valle Alto fue estudiada por la Diputación provincial y en la sesión del 8 de mayo de 1889, hace ahora 120 años, acordó tomar en consideración la instancia de los pueblos y parroquias de Alles, Ruenes, Rozagás, Cáraves, Trescares, Oceño, Mier y Llonín para constituir el Valle Alto de Peñamellera como ayuntamiento independiente. La sesión constitutiva en Alles tendrá lugar el 6 de noviembre de 1889 siendo alcalde Diego L. Díaz Villar.
Una vez confirmada la segregación del Valle Alto, el Ayuntamiento del Valle Bajo vuelve a tratar el traslado de la capitalidad a Panes, esta vez con las formalidades legales y el apoyo mayoritario de concejales y contribuyentes.

Fuente: El Comercio Digital - Ana Moriyón
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