Página Inicial
Estás en   Inicio >> Actualidad >> Detalle
Noviembre
2
vie
2012
La lluvia hace su aparición en las cacerías del sábado y muchas cuadrillas se van de vacío
Cuadrilla de los Cuanda en una reciente cacería por los montes de Llanes después de abatir tres marranos

 No fue una jornada propicia la del pasado fin de semana para ejercer el arte cinegético. La pertinaz lluvia que asoló toda la comarca durante el sábado impidió el normal desarrollo de muchas batidas, que vieron como las dificultades se extremaban, hasta el punto de que muchas cuadrillas tuvieron que volver a casa sin cobrar ninguna pieza. Un caso que se produjo especialmente en Llanes, donde dos de los seis grupos que peinaron los montes del concejo regresaron de vacío. Mejor fueron las cacerías del domingo para las patrullas cabraliegas y peñamelleranas, las únicas que salieron ese día.


La jornada sabatina en el municipio de Llanes estuvo marcada por la adversa climatología, el frío y la insistente lluvia que no dejó de caer durante todo el día.


Aún así, hubo diferencias en cuanto a la suerte de las diversas cuadrillas de cazadores.


Un ejemplo de buena fortuna fueron los hombres de Julio Tamés, quienes consiguieron cubrir el cupo de jabalíes en el área de La Mar. José Antonio de la Fuente abatió a un suido macho de unos 65 kilogramos, mientras que Francisco Duarte Roco, «El Chiscu», firmó las otras dos muertes, una hembra que marcó en la báscula 50 kilos y un imponente macho cuyo peso se fue hasta los 105 kilos.


También se cobró tres piezas el grupo comandado por Lolo Piquero. A pesar del esfuerzo que exigió las duras condiciones meteorológicas, los montes de El Barracón vieron como las palomillas de Carlos Sordo Martínez y Ricardo del Campo finiquitaban dos machos de unos 30 y 80 kilogramos, el primer tirador, y una hembra de más de 50, el segundo.


Mañanga fue la zona hasta la que se desplazó la camarilla de Víctor Cotera, cuyos hombres sufrieron como nadie la ingente cantidad de agua que soltó el cielo. Ante tal situación, Juan Carlos Bueres fue el único que pudo atinar con un chon salvaje hembra de escasos 50 kilogramos, antes de que la lluvia les hiciese bajar las escopetas y regresar a casa.


Los chicos de Manuel Cuanda, por su parte, batieron San Cecilio en medio del aguacero, lo que les impidió acertar en la mayoría de las ocasiones en la que los jabatos se pusieron a tiro.


Solo Chema el de Toriellu pudo conseguir pasaportar a un macareno de más de 60 kilogramos en la Ería de Rales. Como bien se lamentaba uno de los cazadores, «milagros, con este tiempo, no se pueden hacer».


En el balance negativo de la jornada destaca la cuadrilla de Ceferino Gutiérrez en su desplazamiento hasta los prados de la Sierra Plana. Durante toda la mañana, los tiradores estuvieron peinando la zona insistentemente y soportando el chaparrón, pero pasadas ya las dos del mediodía, tuvieron que regresar a sus vehículos y poner rumbo a casa sin poder dar muerte a ningún animal.


Mucho más curioso fue lo sucedido con la brigada dirigida por Aníbal Romano en Cuetu Meré. El único que hizo diana fue Rafael Díaz Herrera pero, con tan mala fortuna, que el navajero cayó al río y la corriente lo arrastró antes de que los monteros pudieran hacerse con él. Por lo tanto, volvieron también con las manos vacías.


En el resto de la comarca, hubo casos que sumar al balance negativo, como puede ser Ribadedeva.


Los Camacho, de Noriega, batieron con presteza el sábado los montes de Ulpiones, pero el diluvio impidió que alguno de los muchos cartuchos de balas que gastaron diesen en el blanco, por lo que deberán esperar a otra jornada para cobrar una pieza.


Peñamellera Baja fue uno de los concejos en donde hubo doble jornada. El sábado, siguiendo la mala tónica general, el grupo de Ángel Echave volvió sin ninguna pieza, después de recorrer durante más de cuatro horas la zona de Cavandi. Solo un poco mejor les fueron a los monteros comandados por Evencio Bada el domingo en El Arria, pues lograron hacerse con el pellejo de un berraco hembra que pesó 48 kilogramos.  Ramón Corces fue el artífice.


El concejo que salió más airoso de este extraño fin de semana fue el de Cabrales. Hasta nueve jabalíes se mataron entre el sábado y el domingo, convirtiéndose estas cacerías en las excepciones del Oriente. El sábado, los Piney acudían a la zona de Berodia y tumbaban tres marranos.


Santiago Álvarez, uno de 40 kilos; José Alejo Carús y José Ramón Lanelo, otros dos de escasos 25 kilos. La pandilla de Pepe Huerta, por su parte, cobró la piel de dos hembras, una de 50 kilos a cargo de Javier Huerta, y otra de más de 70 firmada por Sergio Díaz.


Ya el domingo, Santi Álvarez y José Ibarrucea, del grupo de los Piney, abatieron dos navajeros de 70 y 60 kilogramos en El Escobal.


Mientras, la escopeta de Manuel Torre, de la tropa dirigida por José Vigil, liquidó en Poo a dos animales de unos 60 kilos.

Fuente: El Oriente de Asturias - José Luís Martínez
Copyright © 2006, Asociación Pico Peñamellera | Todos los derechos reservados | Créditos | Información legal