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Julio
12
sab
2008
«Mansín», el urogallo urbano, muere en Tarna tras ser atacado por un perro
Mansin. Juan Plaza

Los vecinos aseguran que un perro mató a uno de los últimos «gallones» de España, cuyo cuerpo fue recogido por el Seprona en pleno pueblo de Tarna

«Mansín», el urogallo urbano que durante el último año se paseaba por los pueblos de Caso, en pleno parque natural de Redes, y que incluso permitía que vecinos y turistas se hicieran fotos con él, no volverá a cantar en la plaza Tarna, rincón de asfalto que había convertido en lugar de visita habitual durante varias semanas de los últimos meses. Las diversas fuentes consultas ayer por LA NUEVA ESPAÑA aseguraron que un perro acabó con la vida del que era uno de los últimos gallones de la península Ibérica, un ejemplar de una especie en peligro de extinción convertida en emblema de la riqueza faunística del Principado.
El cuerpo de «Mansín» fue hallado, en la tarde de ayer, en pleno pueblo de Tarna, la última localidad asturiana antes de entrar en la vecina provincia de León, una zona que el ave había convertido en su cantadero. «Mansín» llegó a protagonizar páginas y páginas de periódico, y reportajes televisivos, dada su rara sociabilidad: el animal se paseaba por las calles del pueblo escenificando su ritual de cortejo. Su mansedumbre, muy extraña en la especie, le valió su sobrenombre y le convirtió en un atractivo que llenó Tarna de turistas. Algunos vecinos aseguraron que el cuerpo del urogallo, que apareció en un solar junto a una calle del pueblo, fue hallado inicialmente por «unos turistas». Varios testimonios pulsados ayer aseguraron que un perro de la localidad acabó con la vida del urogallo.
Nada más conocerse los hechos, hasta el lugar se desplazó personal de la guardería de Medio Ambiente y del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil para certificar la muerte del ave y retirar el cuerpo, que en las próximas horas podría salir hacia Madrid para ser sometido a análisis forenses. «Mansín» presentaba al menos varias heridas a la altura del cuello y de la cabeza.
Fuentes de la guardería aseguraron en la noche de ayer no tener conocimiento de los hechos. Sin embargo, desde otros ámbitos se dejó entrever el miedo de Medio Ambiente al escándalo que pueda suponer la muerte de «Mansín» y la posibilidad de que la versión oficial apunte que el urogallo murió en las fauces de un raposu. Algunos grupos conservacionistas ya mostraron ayer su indignación con la situación. «Se pidió que se recogiera el urogallo. No es normal que, después de fracasar cinco intentos de devolverlo al bosque, siguiera permitiéndose que el animal campara libremente por los pueblos, sabiendo que era fácil que acabara pasando lo que pasó».

Fuente: La Nueva España - Redacción
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